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Necesidad de solicitar aclaraciones. Los errores solo determinan la exclusión si hacen inviable la oferta.
07/06/2012
Resolución Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales 64/2012 de 7 de marzo de 2012.

La cuestión de fondo que se plantea en el recurso interpuesto es la exclusión de la oferta económica de una oferta concurrente a la licitación para la contratación del “Servicio de transporte público regular permanente y de uso general de viajeros por carretera entre Bilbao (Vizcaya) y Castro Urdiales (Cantabria)”.

El motivo de la exlcusión es, según la Mesa, incluir en la misma datos contradictorios de imposible subsanación y que por tanto determinan el rechazo de su proposición. En concreto se trata de la información incluida en el apartado 7 del modelo de proposición económica, referido a las condiciones de explotación consideradas, debiendo de indicarse “7.1. Viajero.km/año previstos” y “7.2. Ocupación media anual estimada en viajeros/vehículo”.

La recurrente alega que no era una cuestión valorable, ni un error esencial con lo que no procede la exclusión. Por el contrario, la Administración demandada consideran adecuada la exclusión de la UTE recurrente en cuanto que el error cometido en el valor de “Viajero.km/año previsto” es un defecto esencial, pues  si bien no es un dato valorable, como sí lo es la tarifa ofertada (apartado 6 del modelo de proposición económica), es un dato inexcusable, junto con la “Ocupación media anual estimada en viajeros/vehículo” para seguir en la licitación dado que son elementos que necesariamente el licitador ha tenido que considerar para el cálculo de la tarifa propuesta, y si estos elementos faltan, son erróneos o contradictorios entre si, la Administración no tiene forma de conocer la solidez de la oferta económica presentada.

Tal y como expone el Acuerdo 4/2011 de 14 de abril del TACPA la necesidad de adaptación de las proposiciones al contenido de los pliegos es más evidente en relación a la oferta económica, la cual está sujeta a dos requisitos, uno material, puesto que no puede exceder del presupuesto base de licitación, y otro formal, ya que debe atenerse al modelo establecido en los pliegos sin introducir en él variaciones sustanciales.
El límite material es estricto y no admite flexibilidad salvo en aquellos supuestos en que los propios pliegos hayan permitido variantes y, específicamente, hayan previsto que las mismas podrán superar el presupuesto de licitación (opción de marcado carácter excepcional, en tanto se dificulta el elemento de comparación de ofertas).
El límite formal, sin embargo, no es tan riguroso, y el propio artículo 84 del RGLCAP establece que el cambio u omisión de algunas palabras del modelo, con tal que lo uno o la otra no alteren su sentido, no será causa bastante para el rechazo de la proposición.
Así, un excesivo formalismo sería contrario a los principios que deben regir la contratación pública enunciados en el artículo 1 TRLCSP, la libertad de concurrencia y la eficiente utilización de los fondos públicos, exigen que en los procedimientos de adjudicación de los contratos deba tenderse a lograr la mayor concurrencia posible, siempre que los candidatos cumplan los requisitos establecidos.

 

cuando una oferta requiera aclaraciones suplementarias o cuando se trate de corregir errores materiales de redacción, el Tribunal de Primera Instancia ha calificado como contraria al principio de buena administración la desestimación de las ofertas sin ejercer esa facultad de solicitar aclaraciones, cuando la ambigüedad detectada en la formulación de una oferta pueda explicarse de modo simple y disiparse fácilmente (Sentencia de 10 de diciembre de 2009 [TJCE 2009, 386]; As. T-195/08, Antwerpse Bouwwerken NV/Comisión, apartado 56). Reconocer en tales casos una facultad discrecional absoluta sería contrario al principio de igualdad de trato.

 

Debe entenderse que el principio de proporcionalidad obliga al órgano de contratación -en este caso a la mesa de contratación-, cuando se enfrenta a una oferta ambigua y una solicitud de aclaraciones sobre el contenido de dicha oferta podría garantizar la seguridad jurídica del mismo modo que una desestimación inmediata de la oferta de que se trate, a pedir aclaraciones al licitador afectado en vez de optar por la desestimación pura y simple de la oferta de éste. En otro caso, el órgano de contratación incurre en un manifiesto error de apreciación, tal y como señaló el Tribunal de Primera Instancia en la Sentencia de 27 de septiembre de 2002 (TJCE 2002, 383; Tideland Signal/Comisión , apartado 43).
Por lo tanto, no se vulnera el principio de igualdad de los licitadores por el mero hecho de que el órgano de contratación -la mesa de contratación en este caso- solicite aclaraciones a los licitadores sobre el contenido de las ofertas que han presentado, ya que dicha actuación es una exigencia derivada de los principios de buena administración y proporcionalidad.

La información requerida en el apartado 7 del modelo de proposición económica, “Viajero.km/año previsto” y “Ocupación media anual estimada en viajeros/vehículo”, son datos o valores que no alteran el sentido de la oferta de la UTE recurrente y en consecuencia no puedendeterminar su exclusión automática, y ello por diversos motivos, que desarrollamos a continuación. El propio pliego, cuando se refiere al contenido del sobre nº 3, establece que no resultará necesario que los concursantes incluyan el estudio económico justificativo de la tarifa que propongan, lo cual, entiende este Tribunal, abunda en lo innecesario de la información solicitada en el apartado 7 del modelo de proposición económica en lo que se refiere a la tarifa ofertada.

El defecto o error de la UTE recurrente -al que alude el órgano de contratación en su informe- no puede ser considerado, por las razones expuestas en el fundamento anterior, como esencial sino al contrario, pues se trata de un valor que no desvirtúa el contenido económico de la oferta, de manera que en todo caso la aclaración del defecto observado -que de acuerdo con el fundamento anterior resultaría incluso innecesario- no implicaría la corrección o mejora de la oferta.