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ObCP - Opinión
Contrataciones de "libro abierto"

Juan Carlos Gómez, colaborador del ObCP, muestra cómo abordar aquellas contrataciones para las que es ineficaz e insatisfactorio su adjudicación mediante procedimientos abiertos y/o restringidos.

09/05/2016

Los procedimientos abiertos y restringidos de adjudicación, aún siendo de ordinaria aplicación en la contratación, no siempre satisfacen los requerimientos de una eficaz gestión de la compra pública, por ser de precio fijo y establecerse en la adjudicación. Para que estos procedimientos sean eficaces se requiere de una base amplia de concurrencia efectiva de licitadores y de homogeneidad en los bienes y servicios ofrecidos por ellos, constituyéndose como criterios de valoración de las ofertas presentadas los basados en el precio, el rendimiento, la calidad y aspectos sociales y medio-ambientales, entre otros.

Pero cuando el objeto de la contratación no goza de la suficiente homogeneidad en las soluciones ofrecidas por los diferentes licitadores –debido a la complejidad de las prestaciones y las imprevisibles dificultades que pueden sobrevenir durante la ejecución del contrato–; cuando existen obstáculos significativos para promover concurrencia efectiva; y, por último, cuando la prospección y consulta al mercado es ineficaz –ya sea porque hay una notable asimetría de información entre las entidades contratantes y los licitadores y un desconocimiento de aquéllos sobre los aspectos técnicos y económicos de la prestación, debido a la necesidad de utilizar una técnica nueva, o no es posible encontrar información acerca de los costes de prestaciones análogas–, carece de sentido promover un procedimiento de adjudicación abierto o restringido, ya que existen elevadas incertidumbres imposibilitando un precio fijo del contrato, por lo que éste, en buena lógica, debería arrancar su ejecución con un precio provisional.

Es muy asombroso comprobar como, por ejemplo, grandes obras de infraestructura pública –y otras de menor dimensión, pero también cuantitativamente importantes, que requieren una combinación de prestaciones en ingeniería, suministros y construcción–, o contrataciones de la llamada «compra pública innovadora» –en particular la «compra pública precomercial» (CPP), que es pura investigación y desarrollo original–, o la gestión de algunos servicios públicos, todos ellos se contratan mediante procedimientos abiertos. Y se contrata de esta manera porque, en mi opinión, un procedimiento abierto es “dominado” con suficiencia por las personas que lo tramitan y porque, en principio, no se puede reputar como ilegal. Y cuando no se presentan ofertas a la licitación, o éstas ofertas son inaceptables, aquel procedimiento abierto se convierte en un negociado sin publicidad, aunque el órgano de contratación no está exento de “efectuar consultas con diversos candidatos y negociar las condiciones del contrato con uno o varios de ellos” (art. 169.1 del TRLCSP). 

Sin embargo, todas estas adquisiciones adolecen completamente de las incertidumbres que han sido indicadas anteriormente y, también, de la ausencia de un verdadero equilibrio de apertura de información de los licitadores sobre los aspectos económicos de las prestaciones –auque para paliarlo se contrate un estudio de mercado realizado por un «gabinete de ingeniería» independiente–.

El artículo que se acompaña en el fichero descargable, titulado: Contrataciones de «libro abierto», se encuadra en la casuística recogida en el artículo 87.5 del vigente Texto Refundido de la Ley de Contratos del Sector Público (TRLCSP)1  y en el artículo 102.7 del anteproyecto de la nueva Ley, que no está desarrollada en los reglamentos y sobre la que todos los profesionales de la contratación pública pasa “de puntillas”. En él, muestro cómo abordar aquellas contrataciones para las que es ineficaz e insatisfactorio su adjudicación mediante procedimientos abiertos y/o restringidos y, por ello, deberían celebrarse tras la tramitación –mucho más compleja– de un procedimiento negociado, un diálogo competitivo o la futura «asociación para la innovación», infinitamente mejor adaptados a las exigencias contractuales de estas adquisiciones.

Las contrataciones de  «libro abierto» pueden seguirse por todos los entes, organismos y entidades recogidas en el ámbito de  aplicación del TRLCSP y, particularmente, por aquéllas que sean adscritas a la futura Ley –todavía en fase de anteproyecto– sobre procedimientos de contratación en los Sectores del agua, la energía, los transportes y los servicios postales, porque contribuye a realizar una gestión de estas compras públicas ejerciendo las mejores prácticas y con transparencia; y permite  obtener la mejor relación calidad-precio de las prestaciones, incluida con sus aspectos sociales, media-ambientales y del coste del «ciclo de vida».

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1 Art. 87.5. Excepcionalmente pueden celebrarse contratos con precios provisionales cuando, tras la tramitación de un procedimiento negociado o de un diálogo competitivo, se ponga de manifiesto que la ejecución del contrato debe comenzar antes de que la determinación del precio sea posible por la complejidad de las prestaciones o la necesidad de utilizar una técnica nueva, o que no existe información sobre los costes de prestaciones análogas y sobre los elementos técnicos o contables que permitan negociar con precisión un precio cierto.
En los contratos celebrados con precios provisionales el precio se determinará, dentro de los límites fijados para el precio máximo, en función de los costes en que realmente incurra el contratista y del beneficio que se haya acordado, para lo que, en todo caso, se detallarán en el contrato los siguientes extremos:
a) El procedimiento para determinar el precio definitivo, con referencia a los costes efectivos y a la fórmula de cálculo del beneficio.
b) Las reglas contables que el adjudicatario deberá aplicar para determinar el coste de las prestaciones.
c) Los controles documentales y sobre el proceso de producción que el adjudicador podrá efectuar sobre los elementos técnicos y contables del coste de producción.

 

Colaborador

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