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ObCP - Opinión
Definición de perfiles técnicos para la contratación de servicios de tecnologías de la información

En este trabajo se analiza que la definición de los perfiles técnicos a contratar se ajuste a las necesidades reales y puedan ser descritos mediante un modelo estándar.

08/01/2019

De los artículos 74, 90 y 145 de la Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público, se desprende que la Administración Pública podrá usar como criterios de adjudicación la titulación académica, la formación y la experiencia de las personas que ejecutarán el servicio siempre y cuando la calidad de dicho personal pueda afectar de manera significativa a su mejor ejecución.

Igualmente, si así se estima oportuno, podrán usarse estos mismos aspectos como requisitos mínimos de solvencia técnica. Los requisitos mínimos de solvencia técnica sólo dan “derecho a concursar”, pero no son evaluados; la evaluación de la solvencia técnica, superados los mínimos, se produce después, cuando se tienen en cuenta como criterios de adjudicación.

En general, en la contratación de servicios de Tecnologías de la Información (TI), y de cualquier otro tipo de servicio, se dan dos situaciones que se suelen resolver de modo muy diferente:

  • los servicios a contratar son un continuación de servicios que ya existen, o
  • los servicios a contratar responden a nuevas necesidades.

En el primer caso, si con la empresa actual va bien, se intenta inclinar la balanza de modo que sea dicha empresa la que continúe prestando el servicio; eso se traduce en buscar aquellos perfiles técnicos y criterios de valoración que favorecen la continuidad. En el segundo caso, se suele ser muy exigentes con la definición de los perfiles y los criterios de evaluación porque, como es lógico, se quiere lo mejor.

Ni una cosa ni otra. Ni hay que poner en riesgo la continuidad de los servicios que actualmente se prestan ni hay que ser exigentes más allá de lo razonable. Por eso, en necesario buscar el modo de que los servicios actuales y futuros ofrezcan la calidad requerida en el marco de una metodología que se pueda modular hasta donde sea necesario, pero que sea transparente y fácilmente aplicable.

Por eso, lo que se ha de procurar es que:

  • la definición de los perfiles técnicos a contratar se ajuste a las necesidades reales y puedan ser descritos mediante un modelo estándar;
  • la solvencia técnica y/o la evaluación de la competencia del personal que prestará el servicio responda a criterios objetivos y transparentes; y
  • el modelo de evaluación que se proponga sea fácil de entender y usar.

En este trabajo se analizará el primer aspecto: la definición de los perfiles técnicos basados en un modelo estándar. En un trabajo posterior, se abordará cómo evaluar a las personas que prestarán el servicio.

Profesionalismo TI y Marco Europeo de Competencias

La definición de perfiles profesionales en el ámbito de las TI cuenta con dos estándares principales: SFIA (Skills Framework for the Information Age) británico publicado en el año 2000 y e-CF (European Competency Framework) publicado en 2005 a instancia de la Comisión Europea. No se va a entrar aquí en analizar cada uno ni en compararlos; baste decir que en este trabajo se ha optado por el estándar auspiciado por la UE: el e-CF.

Para la elaboración de los perfiles profesionales de TI se ha seguido el modelo de perfiles profesiones de TI descrito en EU ICT Professional Role Profiles DRAFT CWA Part 1-2: THE 30 ICT PROFILES que se apoya en el European e-Competence Framework 3.0 (e-CF).

El Marco Europeo para el Profesionalismo de TI (EU ICT Professional Role Profiles) es un sistema compuesto por cuatro bloques: competencias; conocimiento; educación, entrenamiento y certificación; y ética.

En e-CF, competencia es una “habilidad demostrada" para aplicar conocimientos, habilidades y actitudes para lograr resultados observables; conocimiento es el conjunto de cosas que se saben; habilidad es la capacidad de llevar a cabo tareas gerenciales o técnicas; y actitud se refiere a la capacidad cognitiva y de relación.

Una competencia puede tener hasta 5 niveles de desarrollo que están relacionados con el grado de complejidad, autonomía y los comportamientos observables.

Así, la autonomía varía entre "Responder a las instrucciones" y "Hacer elecciones personales "; la complejidad del contexto proporciona una indicación de la amplitud y los rangos de competencia entre situaciones "Estructurada - predecibles” e “Impredecibles - no estructuradas”; y el comportamiento puede expresar el resultado observable de la actitud ya sea ésta de tipo cognitivo, emocional, relacional o socio-psicológicas, pero mientras que las competencias son difíciles de observar y articular, el comportamiento es medible, observable y puede proporcionar una tercera dimensión para la construcción del nivel. La manera en la que las personas analizan, planifican y ejecutan tareas varía con la progresión de la competencia: el comportamiento evoluciona con la experiencia. El comportamiento se describe con verbos de acción y puede variar entre la “capacidad de aplicar” y la “capacidad de concebir”.

Los 5 niveles de competencia son: Asociado, Profesional, Profesional Senior/Gerente, Líder profesional/Gerente senior y Principal/Director.

Competencia y nivel académico

Como ya se ha comentado, el nivel de competencia se describe según el grado de autonomía, complejidad y comportamiento observable, lo que relaciona los niveles del marco de cualificaciones europeas (EQF) y los niveles del modelo e-CF; EQF tiene, además, correspondencia con el Marco Español de Cualificación para la Educación Superior (MECES).

Definición de perfiles

Con estos mimbres, ya se pueden construir perfiles técnicos.

Por ejemplo, el perfil “Gestor de la Seguridad de la Información” requiere un nivel de determinadas competencias muy alto (4 o 5, equivalentes a niveles académicos de Máster o Doctorado). Otros perfiles, como el perfil “Administrador de Datos (base de datos y big data)”, pueden describirse de modo que sea posible distinguir entre un perfil “senior” y otro “junior” modulando el nivel de ciertas competencias (titulación académica) o los años de experiencia.

El Marco Europeo para el Profesionalismo de TI propone la definición de los perfiles técnicos de TI más habituales, pero además indica cómo definir nuevos perfiles técnicos que se ajusten a nuestras necesidades.

En cualquier caso, no hay que olvidar que los perfiles están basados en competencias y que los niveles de competencias están relacionados con la titulación académica o la titulación equivalente obtenidas mediante la acreditación de las correspondientes competencias.

En el artículo completo se describen ejemplos de perfiles técnicos y se profundiza en los conceptos tratados aquí.

Colaborador

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Manuel Narbona Sarria
Gabinete de Sistemas del Servicio de Producción de la Dirección General de Política Digital de la Consejería de Economía y Hacienda de la Junta de Andalucía