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ObCP - Opinión
Determinación del precio de mercado, mediante un modelo probabilístico, en el análisis de viabilidad de ofertas incursas en presunción de anormalidad

El objetivo de este artículo es proponer un procedimiento que nos permita dar cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 149.4 de la Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público, por la que se transponen al ordenamiento jurídico español las Directivas del Parlamento Europeo y del Consejo 2014/23/UE y 2014/24/UE, de 26 de febrero de 2014.

09/03/2020

La publicación de la citada Ley ha supuesto un viraje de 180 grados a la hora de comprobar la viabilidad de ofertas incursas en presunción de anormalidad. En este sentido, factores medioambientales, laborales, sociales, de precios, convenios colectivos de aplicación, etc., cobran una importancia transcendental a la hora de decidir si una oferta puede ser considerada viable.

De manera concreta, nos vamos a centrar en un aspecto que plantea numerosas incógnitas en cuanto a su cálculo y aplicación: el precio de mercado, y de forma especial, en este precio aplicado a los contratos de servicios en los que el coste hombre/hora, la remuneración del personal, representa un porcentaje relativo muy alto –si no del 100%- sobre el coste total del contrato.

PROCEDIMIENTO PARA VALORAR LA ADMISIÓN O EXCLUSIÓN DE LAS OFERTAS ANORMALMENTE BAJAS.

Generalidades

Entendemos primordial a la hora de analizar la documentación remitida por la empresa no apartarse de lo recogido en el artículo 149.4 LCSP. Dicho punto del artículo enumera cinco valores concretos sobre los que se puede solicitar justificación para determinar el bajo nivel del precio o costes de la oferta, y de entre todos ellos hemos considerado tener en cuenta lo indicado en la letra “d” –quizás lo contenido en las letras precedentes están más pensadas para expedientes de suministro, obras, suministro con fabricación, etc.-, puesto que los costes laborales forman la base de la oferta en un porcentaje muy elevado (100% en nuestro ejemplo). El mencionado epígrafe indica “El respeto de obligaciones que resulten aplicables en materia medioambiental, social o laboral, y de subcontratación, no siendo justificables precios por debajo de mercado o que incumplan lo establecido en el artículo 201 de la LCSP”. Por ello, y para este tipo de expedientes sería procedente efectuar el análisis de viabilidad en base a dos criterios diferenciados:

  • CRITERIO A) El respeto a las obligaciones que resulten aplicables en materia medioambiental, social o laboral, y de subcontratación.
  • CRITERIO B) El análisis de precios para comprobar si los mismos se ajustan a mercado.

En este artículo nos vamos a centrar en la verificación de lo que hemos denominado Criterio B), es decir, comprobar que los precios ofertados no están “por debajo de mercado”.

Es por ello que cobra especial importancia determinar el precio de mercado para cada categoría profesional, de manera que se pueda evaluar correctamente si el coste/hora ofertado por las empresas incursas en presunción de anormalidad puede poner en riego la ejecución del expediente.

Determinaremos el precio de mercado (en adelante PM) para cada perfil ofertado. Este PM constituye, a nuestro juicio, el parámetro determinante para la toma de decisiones sobre la admisión o exclusión de las ofertas anormalmente bajas.

Para su determinación y con el objeto de dar contenido pleno a este artículo hemos establecido el siguiente perfil tipo a modo de ejemplo:

  • Administrativo: técnico administrativo con 3 años de experiencia en el sector.

La determinación del precio de mercado no es una cuestión menor, y dado que no existe una metodología reconocida para calcular dicho precio, se plantea la necesidad de establecer un mecanismo fiable que permita obtener el valor, o conjunto de valores, que puedan considerarse como precio de mercado.

Este PM, calculado y establecido por el órgano de contratación, será el empleado para comprobar, en primer lugar, que los precios ofertados son iguales o inferiores al mismo (no puede ser de otra forma) y en segundo lugar, en qué medida, para, en su caso, admitir o rechazar las ofertas incursas en presunción de anormalidad.

La metodología propuesta para obtener el PM se basa en la hipótesis de que no hay un único valor válido como referencia de precio asociado al mercado. Explicado en otras palabras, se puede entender que el mercado está en continuo cambio, debido a que los agentes (empresas vendedoras y clientes compradores) que operan en dicho mercado realizan constantemente transacciones de compra-venta que hacen que el precio de mercado fluctúe. Para modelizar el dinamismo del PM se propone un tratamiento estadístico del mismo, enfocando el cálculo del precio como una magnitud probabilística en vez de determinística, obteniendo finalmente una función de probabilidad que permita obtener un conjunto de valores de precios de mercado y conocer su probabilidad de ocurrencia.

A modo de ejemplo y, únicamente con la finalidad de ilustrar la metodología que se va a desarrollar en este artículo, un tratamiento determinista para fijar el precio de mercado para una tarifa horaria de un perfil tipo administrativo daría un resultado de 18,02 €/h como veremos después, mientras que un tratamiento probabilista daría como resultado un conjunto de valores que se pueden presentar de forma estadística con percentiles del tipo: “con un 95% de certidumbre el precio de mercado está comprendido entre 14 y 22 €/h”.

Es por ello que se va a utilizar un método estadístico que permita estimar el riesgo que supone aceptar dichas ofertas, es decir con qué nivel de certeza pueden las ofertas poner en peligro la ejecución del contrato. Esto significa determinar con qué porcentaje de probabilidad (nivel de confianza), el precio ofertado por las empresas se encuentra dentro de los precios de mercado calculados, es decir, saber si es un valor esperado y, de ser así, cuantas veces se puede obtener. Si la probabilidad de obtener ese precio ofertado por las empresas fuera muy baja y, en caso de ser aceptado, resultase ser el precio utilizado en la fase de ejecución, se podría poner en peligro la ejecución del servicio objeto del contrato, al no corresponderse su oferta con la demanda en el mercado.

El método estadístico utilizado es la “Simulación de Montecarlo” y lo vamos a ejecutar con una aplicación comercial denominada Crystal Ball© -un nombre muy adecuado ya que estamos tratando de predecir cómo se va a comportar el mercado en un futuro cortoplacista-. Este método permite utilizar distribuciones estadísticas para cada una de las variables de entrada, construyendo a partir de todas ellas una función para el parámetro de salida, en este caso el PM. Es un procedimiento que se utiliza para reducir riesgos en cualquier proceso de toma de decisión.

En la práctica este sistema consiste en ejecutar, tantas veces como se determine (para este estudio se han realizado 10.000 pruebas ¡! para cada perfil), las diferentes variables de entrada cambiando aleatoriamente su valor, según la función estadística que las define, dando como resultado un conjunto de valores de salida.

Dichas variables de entrada son aquellas en que se descompone el precio unitario, es decir, los costes directos, los indirectos, beneficio industrial y capacidad anual. La variable de salida es el precio unitario que posteriormente, tras la simulación, convertiremos en PM. Se relacionan entre sí mediante la siguiente fórmula:

Precio Unitario=(Costes Directos+Costes Indirectos+Beneficio Industrial)anual/(Capacidad Anual)

Siendo:

Costes Directos=Costes de Personal+Coste de Material+Otros Costes Directos

Para definir la función estadística de cada una de las variables de entrada es necesario fijar el valor mínimo, el valor más probable y el valor máximo para cada una de ellas.

  • Esta publicación corresponde a un extracto de la opinión escrita por Carlos V. Ruíz Rubia que puede descargarse aquí.

Colaborador

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Carlos V. Ruíz Rubia
Jefe de Unidad en el programa de modernización de la Contratación. Subdirección General de Contratación de la Dirección General de Asuntos Económivos en el Mº de Defensa.

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