Opinión
La baja concurrencia en la contratación pública local no puede explicarse únicamente por la falta de empresas interesadas, por el precio o por la insuficiente publicidad de las licitaciones. En muchas ocasiones, el problema nace antes, en la fase de preparación del contrato y, especialmente, en la forma en que se diseñan los pliegos.
En el presente artículo se analiza dos patologías opuestas, pero igualmente dañinas: el “pliego cutre”, que de tan simplificado no define nada y el “pliego bíblico”, que pretende regularlo todo hasta volverse ilegible, inverificable y disuasorio, pero frente a ambos modelos, cabe defender la necesidad de pliegos simples, visuales, proporcionados y ejecutables, capaces de reducir la incertidumbre, atraer a pymes y mejorar el control real en la fase de ejecución contractual.
La implementación del nuevo modelo de certificación profesionaliza y valida las competencias de los compradores públicos, promoviendo buenas prácticas basadas en integridad, gestión por resultados, gestión de riesgos y gobernanza. Según los artículos 15 y 16 del Reglamento de la Ley General de Contrataciones Públicas, los compradores públicos deben certificarse en el nivel básico, intermedio o avanzado, siendo requisito para ser oficial de compra o integrar un comité, estar certificado en nivel intermedio o avanzado; y para ser responsable de la Dependencia Encargada de las Contrataciones – DEC, se exige estar certificado en nivel avanzado.
Nuestros colaboradores
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Director Técnico de la Unidad de Contratación y Secretario de la Mesa de Contratación. Universidad de Castilla-La Mancha. -
Especialista en contratación del Banco de España. -
Abogado -
Responsable Financiación a empresas adjudicatarias de la Administración Pública. -
Vicesecretario General del Ayuntamiento de Valladolid -
Abogado
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Director General de Contratación, Calidad y Servicios Comunitarios del Ayuntamiento de Logroño.


